La motivación en toda actividad en la vida es el motor que nos lleva hacia adelante. Cuando nos falta, principalmente a los corredores, se nos hace difícil continuar con la rutina de entrenamiento. Intentar no caer en la falta de motivación se vuelve indispensable porque esta es, sin dudas, uno de los peores enemigos del corredor.
La motivación tiene que ser uno de los tesoros que más se deben cuidar. Algunos encuentran motivación en
bajar de peso, contactarse con la naturaleza, compartir un momento de recreación con amigos o algún ser querido, correr una determinada carrera, mejorar una marca, realizar algún desafío personal o grupal, o simplemente mejorar el estado físico general.
Así como pueden ser muy sencillas las razones que nos impulsen a salir a correr, así de sencillo también es perderlas. El riesgo es que se termine abandonando de la actividad y la posterior depresión por haber dejado, habiendo perdido -en muchas oportunidades- lo que había llegado a lograr.
El trabajo del corredor tiene mucho de superarse a sí mismo en cada entrenamiento y en cada carrera, y muchos encuentran en unirse a un running team la mejor manera de motivarse. Porque cuando a uno mismo le faltan motivos para salir a entrenar, es más fácil encontrar apoyo en los compañeros de equipo. Esta siempre es una buena manera de encontrar la motivación perdida.
Lo cierto es que, una vez que se está en la carrera (y a no ser que tengas un compañero que busque hacer el mismo tiempo que vos) la motivación personal puede empezar a hacer agua. Por eso, cuando estés andando a prisa buscando la meta y no pienses en abandonar o cuando no veas el porqué de calzarte las zapatillas y salir a correr, recuerda que:
Cuando llueve, estás sacando ventaja sobre los que no quisieron mojarse;
Cuando haya sol, volverás bronceado a tu casa;
Cuando tenés zapatillas nuevas, para sentir el placer de cada paso;
Cuando tus zapatillas están gastadas, pensando cuánto podrás mejorar cuando puedas cambiarlas;
Cuando sea domingo, porque no podés perder el fondo;
Cuando sea lunes y martes, porque la semana recién comienza;
Cuando sea miércoles y jueves, porque estás en el medio de lo más difícil;
Cuando sea viernes y sábado, pensando en la salida de la noche y en los gustos que te podrás dar;
Cuando corras solo, porque te fortalece y te ayuda a pensar;
Cuando corras con amigos, porque los kilómetros pasan más rápido.